No voy a decir que he leído todos sus libros, ni me tomare fotos afuera de Bellas Artes con su fotografía, no pienso prostituir este acontecimiento, prefiero escribirle a mi modo, saludarlo en el alma, como el Gabo lo merece.
Hace días estaba en el gimnasio, una rutina que tengo a diario, no por egocéntrico, sino por neurótico, un día sin gimnasio es un día de perros. Estaba ya en la ultima etapa, la de ejercicio cardiovascular y el televisor estaba en un canal de noticias, en la hora del noticiero matiné, pasaron a los presidentes de México y Colombia, diciendo una bola de estupideces, como si ellos hubiesen sido grandes amigos del Gabo. Pero terminando aquella nota del homenaje que le rindieron en Bellas Artes, continuo un reportaje de una despedida simbólica que le hicieron en su tierra natal: Aracataca. Un gran número de personas caminando con luminosidad a lo largo de las calles, con una enorme vitrina llena de mariposas amarillas, para llegado el lugar del memorándum, dejarlas en libertad, a todas y cada una de ellas, un homenaje simbólico, iconico, de esos que el Gabo merecía y de esos que le hubiese gustado presenciar.
Bellamente quede impactado ante tal homenaje, se me erizo toda la piel (piel de gallina como comúnmente se le denomina a dicho fenómeno) igual que cuando termine de leer "Cien Años de Soledad" por primera vez. El Gabo sigue provocandolo en cada una de las personas que toco en el corazón, alma, y mente con su gran don de escribir. Eso es el Gabo. Celebremos al Gabo, como se debe, originalmente, dejándonos de pendejadas y adentrándonos, haciendo realidad el realismo mágico.
El Gabo no se crea ni se destruye, solo se transforma.
Infinitas Gracias Gabo!!!!
Kevin G Muñoz
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