miércoles, 26 de junio de 2013

El Gato y Yo

Allá afuera hay un gato, esta igual que yo: sólito. Tiene los ojos diabolicamente cambiantes, debo de reconocer que son bonitos , no como los míos. Nunca me han agradado los gatos, pero no los odio, menos pensé en convivir cercanamente a uno, pero al fin y al cabo de todo aprende uno.

Siempre he dicho que soy medio perro, pero hay que reconocerle sus bienes al gato y descubro que también soy medio gato. El perro con su familia, su dueño; el gato solo, no se si tenga dueño o familia, pero él prefiere estar solo o simplemente el destino del gato es vivir en soledad.

El gato no quiere que se le acerquen, teme que lo lastimen, exige respeto a su espacio y el debe de tomar la iniciativa para crear la relación , los gatos se protegen. El gato tiene un silencio profundo, la mayor parte del tiempo, si lo hiciésemos humano, el gato sería medio Kevin. Es gris o medio café, tal vez pardo, no sé mucho de gatos. Se tira como nos tiramos , a la deriva por insatisfacción, abandono, soledad o astío.

A veces el gato no da ni un paso, se tira al piso para no levantarse, como cualquier persona de ánimos trágicos.

Se dice que los gatos siempre caen de pie, en ese aspecto son más fuertes que los humanos. Hay una lejana confidencia entre ese gato y yo; a lo lejos nos entendemos, en nuestra perspectiva soledad o abandono auto proclamado. No nos damos los buenos días, pero con mirarnos entendemos como anda nuestro animo, ese es la camaradería.

El gato no deja que invada su espacio, contrariamente de noche, con la lluvia, el gato araña el vidrio de mi cancel. Pero yo no lo dejo pasar, si lo hiciera rompería el equilibrio; y si reconozco que me duele verlo solo medio mojándose (exagera sus tragedias, como yo) , pero también sé que cuando tengo la mirada de perro triste , al gato le importa poco.

También se dice que los gatos están en dos planos: "astral" y "real". Espantan a los malos espíritus. También los humanos somos gatos: espirituales y racionales, contradictorio y sin equilibrio alguno.

El gato escala rápidamente cualquier altura, el problema es bajar, se tiran al abismo igualito que un cretino soberbio exitoso, ha escalado pero su futuro es una caída fatal.

El gato teme dar fidelidad y cariño, por autodefensa, yo en cambio tengo asco, estoy cansado de brindar cariño y no recibir ni siquiera un "gracias" , te quedas vacío , cansado de buscar a la gente, esperas que las personas ahora te busquen pero al final te quedas esperando, no llega nadie, ni llegara.

A veces quiero dormir y no despertar, el gatito , más audaz, duerme porque sabe cuando no será un buen día.

Cuando los gatos desgarran los oídos , cuando un humano llora desgarra su alma, la encuera, la tritura. ¿Quién entenderá a los humanos?

Los gatos asesinan a los pájaros, yo pienso que les molesta tanta libertad: la de volar. Saben que el exceso de libertad o la libertad mal llevada es una estupidez, un abuso, una mierda.

Ahora respeto al gato, lo conozco un poco más, me identifico con él, al fin y al cabo somos medio diablos y ángeles, y esta vida es un puto infierno paradisíaco.

(Transcribiendo el escrito confieso poco a poco encariñarme con el gato, de hecho por acá anda merodeando curioso y silencioso, larga vida al gato)
 11 junio 2013

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